FENILETILAMINAS: TMA-2, 2C-B, 2C-T-2, 2C-T-7 y 2C-I:

Efectos buscados

Estas sustancias, como ocurre con otras sustancias de diseño, son tomadas fundamentalmente por personas jóvenes en un intento de mantenerse alerta por más tiempo, con sensación de euforia o alegría, en contacto con los demás, reduciendo la sensación de agotamiento, cansancio, sensación de sueño y de hambre.

Buscan un estado emocional caracterizado por empatía.

En otros casos buscan las alteraciones de la percepción o alucinaciones que
producen estas sustancias.

Descripción, nombres comunes/argot, efectos no deseados/secundarios (toxicidad)

- TMA-2 (2,4,5-trimetoxianfetamina), presenta características similares a la mescalina (principio activo derivado del cactus peyote).

Comparte con otras feniletilaminas las acciones cardiovasculares y las acciones estimulantes sobre el sistema nervioso central. Puede crear drogodependencia de tipo alucinógeno, con manifestaciones alucinatorias visuales, auditivas y cinéticas; acompañadas de estado de euforia, seguido de estados de ansiedad y angustia.

Su principal riesgo de abuso es su estrecho margen entre dosis euforizante y dosis desencadenante de angustia y estados psicóticos.

- 2C-B (MFT ó 4-bromo-2,5-metoxifeniletilenamina), es un análogo estructural del DOB, conocido en la nomenclatura callejera como after turner, toonies, venus, bromo, nexus y 2CB (tucibi por sus siglas en inglés).

Produce relajación del "pensamiento", distorsión sensorial, agitación y alucinaciones, presentando una potencia superior a la mescalina.

La forma habitual de presentación es en cápsulas para su administración por vía oral y, ocasionalmente, en forma de sal hidroclorada que permite su administración por vía nasal. En el mercado negro se comercializan cápsulas y pastillas que pueden ser de cualquier forma, tamaño y color.

Tiene efectos psicotrópicos a dosis mucho menores (4 a 30 mg) que la MDMA.

- 2C-T-2 (2,5-dimetoxi-4-etiltiofeniletilamina) y 2C-T-7 (2,5-dimetoxi-4-
propiltiofeniletilamina). Se describen como una sal oleosa blanquecina o cristales blancos.

Producen alteraciones de la percepción. Fueron recientemente introducidas en el mercado negro como alucinógenos sustitutos para el descrito 2C-B en Japón así como en Europa y USA.
Las dosis para conseguir los efectos deseados son de 12 a 25 mg y de 10 a 30 mg respectivamente, y la duración de la acción es de 6 a 8 horas y 8 a 15 horas, respectivamente.

En el caso de 2C-T-7 el efecto se retarda hasta 3 horas por lo que la sobredosis aparece con mayor frecuencia; en la medida en que el efecto deseado tarda en llegar, el usuario aumenta fácilmente la dosis.

- 2C-I (2-(2,5-dimetoxi-4-yodofeniletilamina).
Presenta características similares a los anteriores siendo la dosis usual para obtener los efectos deseados de 14 a 22 mg. La duración de los efectos es de 6 a 10 horas.

A los efectos citados hay que sumar los signos y síntomas debidos a la estimulación a nivel de los receptores centrales y periféricos adrenérgicos. Estas manifestaciones clínicas y complicaciones son similares a las producidas con el uso de la cocaína y, a veces, pueden hacerse indistinguibles excepto por la duración que, en ocasiones, es superior a 24 horas.
La toxicidad aguda se caracteriza por presentar:

  • a nivel cardiovascular: hipertensión arterial, taquicardia, arritmias, isquemia miocárdica y vasoespasmo;
  • a nivel del sistema nervioso central: hipertermia, agitación, convulsiones, hemorragia intracerebral, cefalea, euforia, anorexia, bruxismo, movimientos coreoatetoides, hiperreflexia, psicosis paranoica;
  • otros síntomas de estimulación simpática son: sudoración, taquipnea, midriasis, temblores, náuseas;
  • otras manifestaciones son la rabdomiolisis, rigidez muscular, edema pulmonar y colitis isquémica.

La intoxicación crónica puede dar lugar a vasculitis, cardiomiopatía, hipertensión pulmonar y está en investigación el daño permanente que se puede causar a las neuronas dopaminérgicas y serotonérgicas. Los análisis de laboratorio de las muestras del paciente muestran leucocitosis, hiperglucemia, aumento del CPK, aumento de los enzimas hepáticos y mioglobinuria.

Añadir que si estas drogas ingresan en el cuerpo por vía parenteral, se puede producir contaminación de la sangre que da lugar a infección por VIH, hepatitis y malaria. La contaminación bacteriana y de cuerpo extraño puede ocasionar endocarditis, tétanos, botulismo, osteomielitis, abscesos pulmonares y de partes blandas.

Por último, en relación a la toxicidad, ésta no sólo se debe a los propios principios activos sino también a los posibles adulterantes que puedan llevar asociados en la presentación final lista para consumir.

Actualmente, estas drogas no tienen ningún uso médico o industrial.