CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LAS FENILETILAMINAS

Las anfetaminas pertenecen a la familia de las feniletilaminas con un grupo metilo de sustitución en la posición alfa del carbono. Son posibles numerosas sustituciones de la estructura de la feniletilamina, que dan como resultado diferentes compuestos similares a la anfetamina (beta-fenilisopropilamina racémica).

El principal mecanismo de acción es la liberación de catecolaminas, particularmente dopamina y norepinefrina, a partir de los terminales presinápticos.

También pueden bloquear la recaptación de catecolaminas de manera similar a otros agentes liberadores de catecolaminas por inhibición competitiva. Sin embargo, los efectos de este mecanismo se consideran de menor importancia.

A dosis mucho más altas, las anfetaminas pueden causar la liberación de serotonina o 5-HT y afectar a los receptores centrales de la serotonina. Ciertas anfetaminas tales como MDMA (3,4-metil-enedioximetanfetamina) y DOB (4-bromo-2,5-dimetoxianfetamina) tienen efectos serotonérgicos más importantes. Las anfetaminas también tienen una débil actividad inhibitoria de la monoaminooxidasa, pero la importancia de esta inhibición todavía no está bien determinada.


EFECTOS

Los efectos más identificables de las anfetaminas son los derivados de las catecolaminas, como resultado de la estimulación de los receptores alfa y beta-adrenérgicos.

El aumento de la norepinefrina en el locus ceruleus cerebral interviene en los efectos anorexígenos y de alerta, así como algunos de los efectos estimulantes del aparato locomotor.

El aumento de la dopamina central (particularmente en el neoestriado a nivel cerebral) interviene en la conducta estereotípica y algunas de las otras actividades locomotoras.
La actividad de la dopamina en el neoestriado parece estar relacionada con la liberación de glutamato y la inhibición de las neuronas eferentes gabaérgicas. La estimulación del sistema glutamaérgico contribuye de manera significativa a la conducta estereotípica, actividades locomotoras y a la neurotoxicidad de las anfetaminas.

Los efectos de la serotonina y de la dopamina en el sistema mesolímbico alteran la percepción y causan la conducta psicótica.

La sustitución en las diferentes posiciones de la molécula de feniletilamina tiene algunos efectos clínicos generales de las anfetaminas basados en los estudios de discriminación de los animales y observaciones en humanos.

Los compuestos con sustitución metílica en el carbono alfa, tales como la anfetamina y la metanfetamina, poseen propiedades fuertes estimulantes, cardiovasculares y anorexígenas. La sustitución amplia del grupo en el carbono alfa reduce los efectos estimulantes y cardiovasculares, pero retienen las propiedades anorexígenas. La sustitución a nivel del anillo fenilo potencia los efectos alucinógenos de las anfetaminas. Estas consideraciones son variables sobre todo cuando se toman dosis altas.

El espectro de actividades de las anfetaminas varía entre los efectos potentes cardiovasculares de la anfetamina y metanfetamina y los efectos alucinógenos potentes del DOB.


FENILETILAMINAS: TMA-2, 2C-B, 2C-T-2, 2C-T-7 y 2C-I:

Efectos buscados

Estas sustancias, como ocurre con otras sustancias de diseño, son tomadas fundamentalmente por personas jóvenes en un intento de mantenerse alerta por más tiempo, con sensación de euforia o alegría, en contacto con los demás, reduciendo la sensación de agotamiento, cansancio, sensación de sueño y de hambre.

Buscan un estado emocional caracterizado por empatía.

En otros casos buscan las alteraciones de la percepción o alucinaciones que
producen estas sustancias.

Descripción, nombres comunes/argot, efectos no deseados/secundarios (toxicidad)

- TMA-2 (2,4,5-trimetoxianfetamina), presenta características similares a la mescalina (principio activo derivado del cactus peyote).

Comparte con otras feniletilaminas las acciones cardiovasculares y las acciones estimulantes sobre el sistema nervioso central. Puede crear drogodependencia de tipo alucinógeno, con manifestaciones alucinatorias visuales, auditivas y cinéticas; acompañadas de estado de euforia, seguido de estados de ansiedad y angustia.

Su principal riesgo de abuso es su estrecho margen entre dosis euforizante y dosis desencadenante de angustia y estados psicóticos.

- 2C-B (MFT ó 4-bromo-2,5-metoxifeniletilenamina), es un análogo estructural del DOB, conocido en la nomenclatura callejera como after turner, toonies, venus, bromo, nexus y 2CB (tucibi por sus siglas en inglés).

Produce relajación del "pensamiento", distorsión sensorial, agitación y alucinaciones, presentando una potencia superior a la mescalina.

La forma habitual de presentación es en cápsulas para su administración por vía oral y, ocasionalmente, en forma de sal hidroclorada que permite su administración por vía nasal. En el mercado negro se comercializan cápsulas y pastillas que pueden ser de cualquier forma, tamaño y color.

Tiene efectos psicotrópicos a dosis mucho menores (4 a 30 mg) que la MDMA.

- 2C-T-2 (2,5-dimetoxi-4-etiltiofeniletilamina) y 2C-T-7 (2,5-dimetoxi-4-
propiltiofeniletilamina). Se describen como una sal oleosa blanquecina o cristales blancos.

Producen alteraciones de la percepción. Fueron recientemente introducidas en el mercado negro como alucinógenos sustitutos para el descrito 2C-B en Japón así como en Europa y USA.
Las dosis para conseguir los efectos deseados son de 12 a 25 mg y de 10 a 30 mg respectivamente, y la duración de la acción es de 6 a 8 horas y 8 a 15 horas, respectivamente.

En el caso de 2C-T-7 el efecto se retarda hasta 3 horas por lo que la sobredosis aparece con mayor frecuencia; en la medida en que el efecto deseado tarda en llegar, el usuario aumenta fácilmente la dosis.

- 2C-I (2-(2,5-dimetoxi-4-yodofeniletilamina).
Presenta características similares a los anteriores siendo la dosis usual para obtener los efectos deseados de 14 a 22 mg. La duración de los efectos es de 6 a 10 horas.

A los efectos citados hay que sumar los signos y síntomas debidos a la estimulación a nivel de los receptores centrales y periféricos adrenérgicos. Estas manifestaciones clínicas y complicaciones son similares a las producidas con el uso de la cocaína y, a veces, pueden hacerse indistinguibles excepto por la duración que, en ocasiones, es superior a 24 horas.
La toxicidad aguda se caracteriza por presentar:

  • a nivel cardiovascular: hipertensión arterial, taquicardia, arritmias, isquemia miocárdica y vasoespasmo;
  • a nivel del sistema nervioso central: hipertermia, agitación, convulsiones, hemorragia intracerebral, cefalea, euforia, anorexia, bruxismo, movimientos coreoatetoides, hiperreflexia, psicosis paranoica;
  • otros síntomas de estimulación simpática son: sudoración, taquipnea, midriasis, temblores, náuseas;
  • otras manifestaciones son la rabdomiolisis, rigidez muscular, edema pulmonar y colitis isquémica.

La intoxicación crónica puede dar lugar a vasculitis, cardiomiopatía, hipertensión pulmonar y está en investigación el daño permanente que se puede causar a las neuronas dopaminérgicas y serotonérgicas. Los análisis de laboratorio de las muestras del paciente muestran leucocitosis, hiperglucemia, aumento del CPK, aumento de los enzimas hepáticos y mioglobinuria.

Añadir que si estas drogas ingresan en el cuerpo por vía parenteral, se puede producir contaminación de la sangre que da lugar a infección por VIH, hepatitis y malaria. La contaminación bacteriana y de cuerpo extraño puede ocasionar endocarditis, tétanos, botulismo, osteomielitis, abscesos pulmonares y de partes blandas.

Por último, en relación a la toxicidad, ésta no sólo se debe a los propios principios activos sino también a los posibles adulterantes que puedan llevar asociados en la presentación final lista para consumir.

Actualmente, estas drogas no tienen ningún uso médico o industrial.


Interacciones/ Contraindicaciones

Las interacciones pueden ser:

  • con aquellas sustancias que tienen un metabolismo inhibido por las anfetaminas como son los bloqueantes adrenérgicos del tipo de doxazosina, guanetidina, fenoxibenzamina, prazosina, terazosina, fenobarbital, fenitoína;
  • sustancias que tienen un metabolismo potenciado por las anfetaminas como son los anticoagulantes cumarínicos, los inhibidores de la monoaminooxidasa, analgésicos opiáceos y antidepresivos tricíclicos.
  • Otras drogas como la cocaína, drogas alucinógenas como LSD, psilocibes, mescalina, etc;
  • y otros derivados anfetamínicos.

Existe una asociación entre el abuso de algunos derivados feniletilamínicos y los traumatismos, secundarios a alteraciones psicomotoras (accidentes) y conductas violentas que pueden ocurrir con frecuencia con su uso.

Las alucinaciones pueden conducir a suicidios y a agresiones a terceras personas.

Una vez que se han producido los fenómenos de psicosis es probable que esta recurra incluso tras periodos prolongados de abstinencia.


Tratamiento

  • Primeramente mantener al paciente en reposo y con la mínima estimulación sensorial externa que se pueda.
  • Tratamiento evacuante mediante carbón activado cuando la vía de entrada haya sido oral.
  • El resto del tratamiento es sintomático y de soporte controlando o monitorizando regularmente los signos vitales: frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria, SNC, tensión arterial y temperatura corporal (si ésta excede de 40°C se debe realizar inmediatamente el enfriamiento corporal y la sedación).
  • Asimismo se deben monitorizar los electrolitos séricos, las funciones hepática y renal, CPK, electrocardiograma e instituir la monitorización cardiaca continua en los pacientes sintomáticos.
  • Si existe agitación en el paciente, se pueden administrar benzodiacepinas (generalmente adecuadas para las manifestaciones cardiovasculares), en forma de diazepam 10 mg IV y repetir hasta que el paciente se tranquilice (la dosis acumulada puede ser hasta > 100 mg).
  • En caso de presentarse convulsiones se pueden dar benzodiacepinas o barbitúricos.
  • Para los casos de hipertermia se aconseja el enfriamiento externo y el control de la agitación rápidamente.
  • Para los casos de hipertensión arterial se debe primeramente tratar la agitación y administrar antagonistas alfa-adrenérgicos del tipo de la fentolamina y administrar vasodilatadores del tipo de nifedipina, nitroprusiato y nitroglicerina.
  • Si existen delirio y alucinaciones con anomalías en los signos vitales, si el paciente está agitado se puede tratar con bezodiacepinas.
  • Si existen delirio y alucinaciones con signos vitales normales, se debe considerar su tratamiento con haloperidol o droperidol.
  • Mantener una buena hidratación.

En el estudio realizado por el Servicio de Información Toxicológica (SIT) en el año 2002 se observó que, de las llamadas relacionadas con las drogas de abuso, el 34,04% representaban las consultas por el contacto con una sola droga (bebidas alcohólicas: 3,42%, cannabinoles: 5,70%, cocaína crack: 3,99%, drogas de diseño: 6,55%, fenciclidina: 0,85%, opiáceos: 0,57%, tabaco: 7,41% y otras: 1,42%).

El 5,13% de todas las llamadas estuvieron relacionadas con el contacto de varias drogas de abuso en el mismo acto (55,6% se trató de la exposición simultánea a alcohol y otras drogas de abuso -80% drogas de diseño-); finalmente, en el 64,96% de todas las llamadas el contacto había sido simultáneamente de una droga de abuso con otros productos que no eran drogas de abuso como tales.

Desde enero hasta septiembre de 2003, las llamadas al SIT relacionadas con drogas de abuso se referían a las siguientes sustancias: cocaína: 43,75%, cannabis: 9,37%, estramonio: 9,73%, sustancias de diseño: 9,73%, setas alucinatorias: 6,25%, heroína 6,25% y con el 3,12% respectivamente cada una de las siguientes: poppers, GHB, tabaco, LSD y xilacina (un tranquilizante de uso veterinario).


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