¿Qué riesgos provoca?

Consecuencias a largo plazo:

La complicación más habitual es la derivada del "mal viaje", con episodios de pánico y alucinaciones terroríficas, mucha desconfianza a las personas que están en el entorno, y gran agitación; suele durar unas horas, aunque en algunos casos puede superar las 24 horas.

Uno de los peligros de su uso es el riesgo de padecer accidentes o suicidio, cuando se está bajo los efectos de esta sustancia, aunque no se ha conocido ningún caso de muerte causada directamente por el efecto del L.S.D-25.

Como consecuencia a largo plazo es habitual los flash-backs, fenómeno de vuelta atrás consistente en experimentar las mismas sensaciones aunque no se haya producido un consumo. Este episodio puede suceder días, e incluso meses después del último consumo; llegando en algunos casos a producirse después de cinco o seis años.

Este efecto se puede producir tanto en consumidores abusivos, como en consumidores ocasionales; también puede desencadenarse, por el uso de cánnabis, o por el síndrome de abstinencia de otros alucinógenos.

Un consumo prolongado y abusivo puede desencadenar psicosis esquizofrénica y alteraciones de la memoria y del pensamiento, que necesiten un tratamiento específico psiquiátrico.